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jueves, 24 de octubre de 2019

La vida en un hilo (Parte I)



Hoy es una coyuntura para mí como escritora, por dos cuestiones que coincidieron y que vengo a volcar a este espacio donde he crecido, sufrido y amado. Por la mañana me avisaron que ya está listo nuestro nuevo sitio de Cuerdas Ígneas, donde compartiremos a partir del próximo mes nuestros textos en un nuevo formato largamente esperado y algunas ocasiones anunciado con ustedes, lectoras y lectores; nos llevó más tiempo del que habíamos imaginado al principio, y ahora ese nuevo sitio ya es casi una realidad de la que pronto les daremos más información para que puedan seguirnos en ese espacio que estaremos optimizando para recibir sus comentarios de manea más fluida, con un formato de contacto más amigable para todos los navegadores y para ustedes que nos han seguido en esta aventura. Por ello, hago el primer brindis de esta noche.

El segundo brindis es por algo muy emocionante que aconteció en la tarde y que tiene que ver con mi labor como escritora inmersa en los relatos de ficción. Asistí a una reunión con la editorial que actualmente gestiona algunas de mis historias y llegamos a un nuevo acuerdo para la adaptación de un texto que nos ha puesto los pelos de punta por varias generaciones; se trata de una serie que será incluida en un proyecto titulado Clásicos de la distopía, del que muy, muy pronto podré contarles más detalles. En eso estaré buceando los próximos meses, alegre y agradecida, porque la vida me haya permitido compartir mis letras, con ustedes y con todas las personas a las que he podido llegar hasta hoy. (Me) deseo alcanzar más públicos, nuevos horizontes e ir hasta donde el sueño alcance, hasta donde la imaginación consiga traspasar fronteras y hasta donde la vida permita seguir el sueño dentro del sueño, bucle de anhelos y deseos a los que agradezco también por acompañarme e iluminarme en este sendero, por ser parte de toda mi fantasía, la cual, como en Endeland, imploro que no tenga fin...


Paseo Monosabios, Plaza Tapatía, 
Guadalajara (Foto: Inés M. Michel, 2010).

P. D. Debo un texto sobre Joker... en él reflexiono también sobre otras obras (teatrales y cinematográficas). No desesperen, les prometo que llegará y con gusto leeré todos sus comentarios al respecto.



Inés M. Michel.

Ciudad de México, octubre, 2019.

 [Atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia.]













martes, 6 de febrero de 2018

Espejos negros y conejos blancos


Inés M. Michel*







Tomada de: mediatrends.es

Gran parte de los titulares más compartidos y comentados de los medios de comunicación que conozco se concentran en notas provenientes de todo el globo donde lo que resalta es la muerte, el terror, el sufrimiento, la miseria... Y no es que difundan necesariamente mentiras pero sí hay que detenerse a examinar que se trata también de una estrategia. Una que involucra a cada humano frente al espejo negro, siendo testigo silente o indignado de un horror que no acaba. 





¿Y lo otro? Aquellas historias de valor, amistad, encuentros afortunados... ¿dónde está? Parece tan poco comparado con los hechos que nos bombardean la mente y el alma. Aún con todo ello hay gente que emprende proyectos y le va bien con ellos, a pesar del mundo, y no por haber ganado la lotería ni por golpes de suerte como los que suceden en las telenovelas. Son personas que, independientemente de sus circunstancias, se atreven a soñar, a imaginar. 

First I dream... Y la realidad se contagia de esa magia, la fantasía inunda lo cotidiano y lo común deja sus tonos grises para dar paso a un arcoiris. Es casi un misterio ese proceso pero existe, está ahí recordándonos que hay otro lado, que cuando nos permitimos pensar en el duende al final del brochazo de colores o en el conejo que nos indica una vereda hacia Wonderland, aunque no aparezcan en nuestro mundo, imaginar su magia plantea caminos distintos e ideas para sobrellevar la realidad. Estos senderos (im)posibles son esperanza para quien la desgracia le alcanzó a cualquier edad, para quien enfrenta batallas diarias en donde el consuelo se esfuma. Y es que suele pasar que las lágrimas como las preocupaciones nublan demasiado la vista, fruncen tanto el ceño, al grado de casi cegarnos.  


Foto: Inés M. Michel (Tonalá, Jalisco, 2013).


¡Ahí está el conejo blanco! Si logramos despejarnos lograremos ver, así como cuando fuimos infantes y nos maravillaba el mundo. ¿Qué fue lo que nos pasó?

No es pertinente minimizar ninguna circunstancia adversa, las guerras, la pobreza, el maltrato. Lo que pretendo es expresar que nos permitamos detenernos a mirar, a respirar, a sentir que sí, estamos vivos y estamos aquí, con todo y desventuras. Deteniendo el tiempo, por lo menos un instante, recordaremos aquel suspiro, aquel amor, aquel amanecer. 

Si nos encontramos con alguien que sueña, que imagina, que se atreve a expresar una idea para salir de situaciones precarias, que comparte una fantasía, detengámonos un momento, no importa cuán loco o extraño suene lo que nos cuentan, no importa cuántos “nos” y caras de incredulidad hayamos obtenido de los demás en el pasado, escuchemos y concedámonos decir, me gusta tu idea, o, es una buena idea, quizá si la implementaras funcionaría.

Pudieras ser la primera persona de quien tu interlocutor escucha eso, pudiera ser el impulso, la chispa que encienda el coraje necesario para cambiar su vida y atreverse a hacer algo distinto.





Inés M. Michel.
@inesmmichel
I: inmichel

Ciudad de México, febrero de 2018.

 *[Atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi

que dará sentido a mi existencia.]


sábado, 18 de marzo de 2017

Despedidas exquisitas



Inés M. Michel*





Para Isaura, llena de eso que algunas personas llaman luz, otras paz; 
yo le llamo serenidad consciente y estratégica para poder hacer y rehacer
 todo el tiempo que el corazón siga latiendo.

Para Hilda, compañera feminista 
y muy recientemente, opinión que iluminó un poco más el sendero proyectado 
inclinando la balanza hacia donde finalmente se asentó.




         Puede que la oscuridad nunca se vaya, pero no siempre será tan densa. 

                                               Jackie. (Dir. Pablo Larraín, G. Noah Oppenheim, Chile - EU, 2016).



Mucha paz experimenté este día que concluye a manera de antesala para lo que viene. "Para dejarme ir..."

Los sueños recurrentes son algo más que deseos (o miedos), son luces que, aún en la oscuridad más densa, nos señalan cosas, cosas que debiéramos atender; no siempre lo hacemos, por no querer, no poder o porque no les damos esa dimensión.

Uno de mis sueños recurrentes es que me encuentro en Ciudad de México, viviendo ahí, en el departamento en que pasé mi infancia. Todo se desarrolla de forma normal salvo que esa normalidad onírica mezcla dos tiempos y espacios distintos, el periodo en que viví en México por más de una década, con la vida que he construido en Guadalajara desde mi regreso a los 14 años hasta este 2017 que transcurre. 


Vista desde la ventana del departamento, Fresales, Ciudad de México.
Foto: Inés M. Michel (2016).


Pensando en que esto se publica a manera de despedida de una serie de espacios y actividades, y también como anuncio personal sobre mi cambio de residencia, uno que viene después de muchos acontecimientos, pérdidas, amistades, y proyectos grandes, decido que algunos de ustedes (quienes abran el texto durante cierto lapso de tiempo) leerán esto mientras me encuentro viajando. 

Voy a necesitar unos sorbos de Blanc de Zinfandel para arribar del todo, porque el sueño recurrente y los planteamientos de este año terminaron por moverme toda y reconfigurarme para cambiar de tablero de operaciones. 

Ya habrá tiempo de volver a la ciudad que me vio nacer. 

Muchos proyectos continúan y me alegra mucho que puedan hacerlo, con todos los retos que se impondrán los próximos meses. 

Algunos otros han llegado a su fin y siento algo de tristeza, solo la necesaria... en la pérdida siempre he visto oportunidad de crecer y voltear a otros horizontes. 

Contrario a lo que pudiera pensarse, dado lo abrupto de la noticia para quienes apenas se enteran, las decisiones últimas fueron tomadas con la mente despejada y todas las posibilidades sobre la mesa. 

Dicho lo anterior, es un placer comunicarles que estas entradas (o la mitad de Cuerdas que me corresponde) se escribirán desde una nueva locación y que mi proyecto de vida titulado, desde hace algunos años, PlasmArte Ideas y, más recientemente, plasmarTV, se diversifica para alcanzar nuevas metas y públicos. 


Sugerencia musical (ñoña) para continuar la lectura: 



El camino se muestra iluminado por ese sueño que aparece insistentemente en las horas de descanso. 

¿Qué sueñan quienes ven un sueño recurrente realizado? 

¿Cuál sueño será el siguiente? 

¿Qué realidad ha empezado a dibujarse sin saberlo aún?

David, ¿seguiremos soñando con ovejas eléctricas?



*La Otra I
 [atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia]

@inesmmichel
I: inmichel

Despedida del departamento.
Ciudad de México (2016).