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jueves, 14 de noviembre de 2019

Cambio de sitio



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jueves, 17 de octubre de 2019

El huésped más inquietante de la filosofía


El pasado martes quince de octubre se cumplieron 175 años del nacimiento de Friedrich Nietzsche, uno de los tres grandes maestros de la sospecha (Paul Ricoeur); los otros dos son Karl Marx (1818-1883) y Sigmund Freud (1856-1939). Los tres, fundadores de los discursos más influyentes en la historia moderna
Filósofo todavía inquietante para nuestro tiempo, como pocos, que diagnostica el radical atorón nihilista de nuestra época, a la par que nos ofrece una salida, la del Übermensch (ultrahombre) pero, sobre todo, la de las “transvaloración de todos los valores”; que bien nos podría servir como centro de profundos cambios al depredador modelo de vida que predomina y nos consume.  


¿Seremos capaces de desoír los llamados de Greta Thunberg y de todas y todos los jóvenes que se movilizan, junto con ella, contra nuestro paradigma y modelo de mundo, ya caduco? 
Para conmemorar su nacimiento voy a hacer una lectura de uno de sus primeros apuntes autobiográficos que leídos desde su obra tardía nos posibilitan una comprensión del espíritu de este caballero de la fe que hoy conocemos como el más radical ateo de la filosofía.
Va pues mi lectura de un momento muy preciso de la vida de Nietzsche; esto como un sincero homenaje para tan singular fecha en el calendario filosófico de nuestro tiempo. Espero que no pase desapercibido, como tantos otros, en nuestro Departamento de Filosofía. ¡Ay, la Universidad de Guadalajara, mi Universidad!
Bien. En La genealogía de la moral. Un ensayo polémico, escrito en 1887, el maestro de los aforismos arremete contra la falta de sentido histórico de los filósofos; ¡pero, 25 años antes!, en un pequeño texto de enormes consecuencias, Fatum e historia. Pensamientos (1862), nuestro filósofo homenajeado hila, de manera muy fina, muchas cuestiones muy complejas, entre ellas la de la interrelación entre las circunstancias externas y la subjetividad (voluntad) en el devenir de la historia.
Nada más más y nada menos.

F. Nietzsche, 1861.
Aunque el texto es corto (apenas nueve páginas), afirma muchas cosas de una enorme relevancia, vistas incluso desde la perspectiva de nuestro tiempo. Me detendré solamente en algunas de ellas para que, de este modo, dimensionemos cómo la preocupación por la historia en Nietzsche la encontramos, ya, desde su juventud; esto al margen de que será en la madurez que alcance sus mejores formulaciones, respondiendo así, de manera tajante, a los moralistas ingleses tan escasos, según él, de sentido histórico.
Destacaré algunas preguntas -solamente 5- de entre las muchas cosas que escribe Nietzsche en este tan peculiar texto. Cuestiones que a los 157 años de haber sido escritas, todavía tienen un enorme sentido y relevancia.
Nietzsche se pregunta, interrogando así todo su tiempo (que de alguna manera sigue siendo el nuestro), en primer lugar lo siguiente:
“¿Qué es lo que determina la fortuna de nuestra vida?”.
E inmediatamente después, suelta una batería de cuatro enigmas que todavía hoy calan muy hondo en lo tocante a las determinaciones de la historia y sus relaciones con los actos de los sujetos individuales.
Las cuatro dudas, más que radicales, son las siguientes:
“¿Se la debemos a los acontecimientos, por cuyo remolino somos arrastrados? ¿O no es más bien nuestro temperamento el que matiza todos los acontecimientos? ¿No tropezamos con todas las cosas en el espejo de nuestra propia personalidad? ¿Y no dan los acontecimientos, por así decirlo, tan sólo en la tonalidad de nuestras vicisitudes, mientras que la intensidad o debilidad con las que éstas nos afectan dependen exclusivamente de nuestro temperamento?”. Nietzsche, Obras Completas (V. I, Escritos de juventud, Madrid, 2018, pp. 201-209).


Como se ve, tan solo responder a estas cinco interpelaciones es algo sumamente difícil, ya no digamos dar cuenta de ese juvenil texto, que sigue resonándonos después de 157 años de haber sido escrito y que hoy conocemos gracias a la edición de las Obras Completas en español por Tecnos.
He aquí, pues, la grandeza del pensamiento de Nietzsche; que sigue siendo tan intempestivo como cuando fue formulado.
De modo que, y aquí pienso que esto es muy claro, la historia, en el sentido más radical, es uno de los hilos conductores de la filosofía nietzscheana. Cuestión que hace más que patente en La Genealogía de la moral… 
Y que si vinculamos dicho escrito a una de su cartas juveniles, despachada tres años antes de este magnífico texto y dirigida a Wilhelm Pinder, además de con la Segunda Consideración intempestiva (De la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida) nos sorprende por su claridad y radicalidad en cuanto a la comprensión que tiene de la historia.
El mundo de hoy, con todas sus turbulencias, nos hace que nos cuestionemos, junto con Nietzsche, sobre las complejas relaciones entre nuestra voluntad y carácter y las determinaciones externas a la hora de hablar de los acontecimientos históricos.
Por ello pregunto, ¿fue Nietzsche un teórico del acontecimiento?


No tengo mucho espacio, pero al respecto me gustaría citar su obra más representativa, para ya ir cerrando este pequeño tributo al huésped todavía más inquietante de la filosofía.
En su obra de madurez, que es quizá su texto más bello, me refiero a Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie, (la versión que manejo es la de José Rafael Hernández Arias, Valdemar, Madrid, 2005) nuestro amado filósofo escribe, con relación al acontecimiento, lo que sigue:
“Las palabras más silenciosas son las que traen la tormenta. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo” (La hora más silenciosa).
Esto como remate metafórico de su reflexión sobre el acontecimiento que desarrolla en el apartado que lleva por título, precisamente, De grandes acontecimientos; parágrafo en el que se ocupa del tema que ya le inquietaba desde joven.
No es una aventura sostener, como un servidor lo hace en este texto, que hay sutiles mediaciones entre estos formulaciones maduras y el texto juvenil que aquí estamos tomando como pre-texto para rendir un más que justificado y sincero homenaje a uno de los filósofos más influyentes de nuestro tiempo.
De modo que:
¡Feliz cumpleaños Her Professor!
¡Y que cumpla muchos más, pues su pensamiento seguirá siendo, por mucho tiempo más, sobre todo y sin duda, intempestivo!

Prost, Herr Professor!  




J. Ignacio Mancilla.

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]
        






    
      
      

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Las negritas en el texto fueron colocadas en la edición de Cuerdas Ígneas para destacar puntos de lectura.


jueves, 3 de octubre de 2019

A 80 años de la muerte de Sigmund Freud




Nota: La primera parte de este texto lo envié a la Gaceta de la Universidad de Guadalajara, con el fin de que se publicara en la semana del 23, fecha exacta del 80 aniversario de la muerte de Sigmund Freud; hasta el momento no se ha publicado. De modo que lo hago público en este espacio tan querido para mí, añadiendo una segunda parte en la que hago un sincero reconocimiento a Élisabeth Roudinesco, por sus libros tan ejemplares y por un Seminario maravilloso que impartió en la CDMX los días 21 y 22 de septiembre.

A 80 años de la muerte de Sigmund Freud (1856-1939)

El creador del psicoanálisis murió un 23 de septiembre, fecha de tantos significados en México nada ajenos a la dimensión política y social; y, sabemos, que el “malestar” se pone en el centro del psicoanálisis como discurso y también dicho malestar hace centro en la fecha misma, por lo menos en México.
¿Cómo valorar la obra freudiana a 80 años de su muerte? ¿Qué sentido tiene hoy día el psicoanálisis, como teoría y como práctica (clínica), ante el empuje meteórico de las neurociencias?
¿Qué tiene que decir, todavía, en  nuestro tiempo (lleno de destrucción) un discurso que no puede ser ajeno a la ciencia, pero que no es un discurso científico; por lo menos en cuanto a los cánones paradigmáticos dominantes?
Para justipreciarlo iré a una de las últimas biografías que se han escrito sobre el pensador judío/alemán; la de la historiadora y psicoanalista Élisabeth Roudinesco (que estará en México, dando una conferencia sobre las mujeres, la violencia y la  muerte, precisamente en el contexto del aniversario luctuoso del padre del psicoanálisis).


Seminario: Freud ante las mujeres, la violencia y la muerte,
organizado por la ESLEP e impartido por Élisabeth Roudinesco en El Colegio de México,
septiembre, 2019.
Desde ese lugar lo primero que quiero destacar es el título de la biografía: Freud. En su tiempo y en el nuestro (en francés: Sigmund Freud. En son temps et dans le nôtre).
Sí, lo relevante de esta biografía es el entrelazamiento que hace la autora entre el tiempo de Freud y el nuestro. Cosa muy importante tratándose del discurso psicoanalítico y de su práctica (clínica); sobre todo en lo que respecta a repensar las y los sujetos de nuestro época y sus malestares contemporáneos: como el del feminicidio, uno de los más trágicos y ominosos. 
Es así como, en medio del empuje de las neurociencias, el psicoanálisis, no sin contradicciones y crisis, logra sostenerse y mantenerse contra viento y marea, al seguir afirmando su singularidad discursiva y clínica; misma que le vale todo tipo de ataques.
Es por ello que escribo esta nota laudatoria en favor de Sigmund Freud, a 80 años de su muerte.
Lo primero que quiero destacar, y seguiré a la Roudinesco en términos muy generales sin poder hacer, aquí, algunos matices propios en lo tocante a la vigencia de Freud y su obra.


Seminario: Freud ante las mujeres, la violencia y la muerte,
organizado por la ESLEP e impartido en El Colegio de México,
septiembre, 2019.
Bien, después de habernos reescrito la vida de Freud, desde los comienzos hasta Freud en los últimos tiempos, pasando por sus amores, tempestades y ambiciones, los discípulos y disidentes y el descubrimiento de América y la guerra de las naciones; además de la ilustración oscura, la familia, los perros y los objetos y el arte del diván y las mujeres, pero también los dilemas de la medicina, la religión y el fetichismo, Hitler y su propia muerte (la de Freud) en acción. Culmina, sobre todo en su Epílogo, en el que detalla, en particular, el intento de saqueo de la tumba del sabio vienés, para al final escribir, como cierre de su deslumbrante biografía, lo que ahora destaco:
“[…] no pude dejar de pensar que esta profanación -o, mejor, esta <<decapitación>>- señalaba en verdad que Freud, setenta y cinco años después de su muerte, seguía perturbando la conciencia occidental con su mitos, sus dinastías principescas, su travesía de los sueños, sus historias de hordas salvajes, de Gradiva en marcha, de un buitre encontrado en Leonardo, de un asesinato del padre y de un Moisés que pierde las Tablas de la Ley”.
Y remata del siguiente modo su excelsa obra reciente sobre una de los pensadores más originales y geniales del siglo XX; siglo en el que, de alguna manera, todavía estamos inmersos no obstante vivir ya en el siglo XXI:
Lo imaginaba blandiendo su bastón contra los antisemitas, poniéndose su mejor camisa para visitar la Acrópolis, descubriendo Roma como un amante loco de felicidad, fustigando a los imbéciles, hablando sin notas frente a un público de norteamericanos atónitos, reinando en su morada inmemorial en medio de sus objetos, sus chow-chows pelirrojos, sus discípulos, sus mujeres, sus pacientes locos, y esperando a Hitler a pie firme sin conseguir pronunciar su nombre, y me dije que aún seguiría siendo, durante mucho tiempo, el más grande pensador de su tiempo y el nuestro” (pp. 463-464).
Sí, que escriba esto sobre Freud una de las más importantes biógrafas de Lacan no es cualquier cosa; antes bien, resignifica, en pleno tiempo postlacaniano, el lugar de Freud como creador del psicoanálisis: ese discurso y esa práctica que sigue generando, todavía, un sinfín de resistencias y malos entendidos.
Prost, Herr Professor! (¡Salud, Señor Profesor!).   
  
Seminario: Freud ante las mujeres, la violencia y la muerte,
organizado por la ESLEP e impartido en El Colegio de México,
septiembre, 2019.
Pequeña nota bibliográfica: Roudinesco, Élisabeth, Freud. En su tiempo y el nuestro, Debate, México, 2016, 620 pp.
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Post Scriptum
Un Seminario fuera de serie
El 21 y 22 de septiembre asistí a escuchar, por segunda ocasión, a Élisabeth Roudinesco, quizá la historiadora viva más importante del psicoanálisis. La primera vez que la oí fue en 2004, hace quince años, gracias a la Red Analítica Lacaniana (REAL) de la que fui miembro fundador y que se disolvió, en 2012, en Guadalajara, con un Congreso sin igual (el XII). Esta vez el agradecimiento hay que dárselo a la Escuela de la Letra Psicoanalítica (ESLEP), de la que también fui miembro fundador, pero a la que ya no pertenezco.
Fue un Seminario fuera de serie; todo un acontecimiento, del que todavía me retumban muchas cosas de las dichas por tan singular historiadora y psicoanalista: habló de Freud y sus pacientes y sus mujeres, así como de la violencia y la muerte; para cerrar su intervención sobre el Diccionario amoroso del psicoanálisis (Debate, España, 2019), haciendo críticas muy interesantes al lacanismo, no solamente desde la teoría sino inclusive desde la perspectiva clínica.
Mi pretensión no es reseñar tan significativo Seminario, sino, más bien, consignar la originalidad de la propuesta de la Roudinesco y su preferencia de historiar el psicoanálisis más que de psicoanalizar la historia.
Habrá que meditar, con calma, muchas de las cosas sostenidas por la historiadora francesa y mediarlas, como tiene que ser, con algunas de sus muchas publicaciones; en especial con su reciente biografía del fundador del psicoanálisis y su último diccionario (sui generis), hecho desde una dimensión muy personal; en el que cabe destacar, por ejemplo, la voz México, referida a la ciudad de México y en la que hace referencia, entre otras cuestiones, a Helí Morales, quizá el teórico más importante del psicoanálisis lacaniano en nuestro país y uno de los clínicos más significativos.
Realmente me conmocionaron muchas de las afirmaciones, aunque otras me extrañaron; pero dada la enorme asistencia, alrededor de 300 personas, era imposible dialogar, detenidamente, sobre muchas de sus aseveraciones.


Seminario: Freud ante las mujeres, la violencia y la muerte,
organizado por la ESLEP e impartido en El Colegio de México,
septiembre, 2019.
Entre las cosas de las que un servidor tomaría cierta distancia es de las relativas al cerebro; cierto que el psicoanálisis tiene que diferenciarse de las neurociencias, a partir de la especificidad de su discurso, pero no se nos puede olvidar que Freud fue un prominente neurólogo de su tiempo, que avanzó asuntos de suma importancia y que no le hemos dado su lugar como investigador en el campo de la neurología (sobre todo las y los psicoanalistas). Esto al margen de que el psicoanálisis como tal no es, precisamente, un discurso científico y que la “metapsicología” freudiana para nada puede localizarse en las estructuras del cerebro. Sin embargo… creo que todavía desconocemos, como bien lo dijo en uno de sus libros póstumos Oliver Sacks (El río de la conciencia), mucho de lo que Freud investigó y escribió en el campo de la neurología. 
Bien. Que este pequeño texto sirva como homenaje de ese magnífico Seminario que vino a sacudir muchos atavismos ideológicos y políticos en los que las y los psicoanalistas, sobre todo lacanianos, se ven enredados sin encontrar la salida a la particular crisis actual del psicoanálisis; incluyendo, claro está, el psicoanálisis lacaniano.
Gracias Elisabeth Roudinesco por tan excelso Seminario. Mucho habrá que seguir pensando en tan generosas palabras relativas a Freud y Lacan y a la historia toda del psicoanálisis.
Y habrá que pensarlas, todas, con detenimiento e hilando fino, para relacionarlas con tus propuestas hechas libros maravillosos, tan diversos y ejemplares todos.
Prost, Madame Roudinesco!    

P. D. Gracias eternas a Eunice Michel, por hacer hacer hasta lo imposible para que un servidor pudiera estar en este, tan significativo Seminario. Mil gracias.



J. Ignacio Mancilla.

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]
        






    
      
      

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Algunas negritas en el texto fueron colocadas en la edición de Cuerdas Ígneas para destacar puntos de lectura.



jueves, 12 de septiembre de 2019

Brevísima nota: Informe AMLO



Brevísima nota marginal. I Informe de Gobierno de AMLO



En su I Informe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador, el pasado 1 de septiembre (a nueve meses de haber asumido el gobierno de México), casi al final de hora y media de sintetizar lo logrado (que es realistamente poco), hizo una afirmación contundente; refiriéndose a las fuerzas conservadoras que se oponen al cambio: “están moralmente derrotados”, dijo. 
Inmediatamente después, retomando al Benemérito de las Américas, sostuvo: “El presidente Juárez decía, tenía una frase: ‘El triunfo de la reacción es moralmente imposible’”.   
¿Es así?
No voy a entrar, para nada, en asunto de números. Pero sí diré que, si bien es cierto que no es suficiente con lo hecho hasta aquí, no podemos obviar que AMLO recibió una nación hecha un desastre; en lo económico, en lo político y en lo social. Una nación en la que el latrocinio político de arriba fue sin igual en toda la historia reciente (¿ya pasada también?) de México.

Andrés Manuel durante su I Informe en Palacio Nacional,
1 de septiembre de 2019.
Foto: Marco Peláez/La Jornada.

Y no lo hago porque de alguna manera ya escribí sobre el Informe, cuando el pasado 1 de julio lo dio en el zócalo de la Ciudad de México, con motivo de haberse cumplido un año de su triunfo electoral. Y también he escrito sobre la tan consabida Cuarta Transformación  (4 T).
Lo que sí nos queda claro, a todas y todos, y no solamente a un servidor, es que mucho es lo que falta por hacer; sobre todo en lo tocante a la economía, la educación y a las universidades si se quiere cumplir la meta de no dejar fuera a nadie del derecho humano básico a educarse.
Bajo esa premisa, nos falta, todavía, poder organizarnos de mejor manera para así imposibilitar, social, política y sobre todo económicamente, el retorno del viejo régimen incluso bajo sus nuevas máscaras (ver la entrevista a Gabriel Quadri por parte de Fernando del Collado, en Milenio, 8 de septiembre de 2019); no obstante que esté “moralmente” derrotado, pues la historia es clara al respecto (Brasil y Argentina son un ejemplo patéticamente vivo), de cómo la reacción  neoliberal es capaz de seguir destruyendo países a pesar de estar “moralmente derrotada”.

Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil,
que pertenece a una corriente de ultraderecha.
Foto: AFP.

Es algo que no podemos menospreciar y mucho menos olvidar; o el costo que pagaremos puede llegar a ser catastrófico.
De modo que, y culmino esta brevísima nota  marginal; no cabe, pues, un retroceso y sí, en cambio, ahondar el anhelo de transformación endosado en los treinta millones de votos que llevaron a AMLO a lugar que hoy ocupa: la presidencia de México.
¿Lo tenemos claro?       
¿Sí?; no olvidemos que la inseguridad no ha cambiado y el crecimiento económico ha sido raquítico; además de haber temas sumamente delicados, como el del Tren Maya, que abordaremos en el contexto del primer año de gobierno de AMLO, que se cumplirá el próximo 1 de diciembre; esperando que haya más claridad de cómo se instrumentará tan significativo proyecto desde ahora tan cuestionado.

Ilustración: Gaceta UNAM.
Lo que se nos presenta como evidente y contradictorio es que muchos que hicieron lo imposible por evitar que AMLO llegara a la presidencia, hoy son los beneficiarios de un gobierno que no querían que llegara y que, además, hicieron todo lo factible para evitarlo. Es así que algunas y algunos (no pocos) hacen mucho por regresar al pasado y hacer fracasar al gobierno de AMLO.
¿Es así, verdad? 
Pero, en medio de todo esto, quizá la pregunta más importante sea, ¿estamos preparándonos para el desastre por-venir?
¿O es, este desastre posible, un mero cuento chino y no la crisis de un modelo civilizatorio que ya dio de sí?
Escribiré sobre esta cuestión, muy candente desde  mi punto de vista, y que está a la orden del día; no solamente en términos nacionales sino también mundiales.

Esto de acuerdo con las lógicas del mundo, para decirlo con Alain Badiou


J. Ignacio Mancilla.
FB: Juan Ignacio Mancilla Torres 

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]
        






    
      
      




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