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martes, 5 de junio de 2018

Decálogo político, social y humano en pro de de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) - Republicación




Decálogo político, social y humano en pro de de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue la primera entrada de este año, quizás fue un tanto prematura; y dado todas las pasiones que ha despertado, en favor y en contra, hemos decidido, por esta única vez, republicar un texto, pues lo consideramos pertinente. Dicha republicación no sustituye el texto que tendría que haberse publicado hoy, ya veremos la manera de resolverlo. Por lo pronto, va y esperamos la comprensión de lectoras y lectores. 


Atentamente, J. Ignacio Mancilla.





1.- Es más que patente que las elecciones presidenciales del 2018 no resolverán los problemas de fondo de México, sobre todo considerando el desastre en el que dejará al país (social, económica, política y humanamente) la administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018).



Póster de Dekalog I (K. Kieslowski).


2.- No obstante ello, es más que indispensable tomar una posición clara con respecto a dicho proceso electoral, pues lo que se juega de manera inmediata y mediata es de suma importancia para la Nación toda.



Fotograma de Dekalog II (K. Kieslowski, 1988).


3.- Desde esta perspectiva, nos enfrentamos, en términos muy generales en la situación presente, solamente ante 4 alternativas posibles; esto desde la mera lógica del voto:

a) La del continuismo priísta, representada, esto sino ocurre algún tipo de contingencia política imprevista hasta ahora (a inicios del 2018), por el candidato oficial José Antonio Meade (nacido en 1969); quien ha ocupado altos puestos tanto en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) como en el de Enrique Peña Nieto. Y ha sido, en parte,  responsable de muchas de las cosas que hoy ocurre y no obstante ello ahora pretende la silla presidencial.

b) La de Por México al Frente, una especie de engendro ideológico conservador entre la derecha y la izquierda, cuyo candidato más probable será Ricardo Anaya (nacido en 1979), expresidente del Partido de Acción Nacional (PAN); otra forma del continuismo PRIANREDISTA establecido de facto a partir de la firma del Pacto por México, signado, precisamente, en el presente sexenio. Para mal de todas y todos. Los únicos beneficiados fueron las élites del poder económico y de los partidos políticos, tan distantes del pueblo todo.

c) La del o de la candidata supuestamente independiente, que serían, lo más seguro, Jaime Rodríguez Calderón (nacido en 1957) y gobernador actual del Estado de Nuevo León, cargo al que llegó como independiente y Margarita Zavala (nacida en 1967), esposa de Felipe Calderón y que nunca se ha deslindado de los crímenes de lesa humanidad cometidos por su cónyuge en su calidad de presidente y que ahora, por su cuenta, aspira a ser la primera presidenta. ¿Para qué?, nos preguntamos, ¿para continuar con (PAN con) lo mismo?

d) Por último, está la opción de Andrés Manuel López Obrador (nacido en 1953) y que compite por tercera ocasión; al que le han robado el triunfo en las elecciones de 2006 y en las del 2012, de manera por demás descarada. Si no nos equivocamos, esta candidatura es la única opción real y diferente (hasta cierto punto), lo que no significa necesariamente una alternativa radical al régimen. Más bien se trataría de una especie de reencauzamiento de la historia nacional en tiempos de plena globalización. Lo que genera muchas dudas sobre la manera en que realmente gobernará si es que se le reconoce, en esta tercera vez, su probable triunfo y, sobre todo, si somos capaces de defenderlo. Aquí se abren todas las incógnitas posibles. ¿Qué haremos?




Fotograma de Dekalog III (K. Kieslowski, 1988).


4.- Ante este panorama, la única opción sufragista e institucional que se nos presenta en términos reales a todas y todos los mexicanos es la de Andrés Manuel López Obrador (AMLO); cosa que de ninguna manera podemos asumir y menos proponer de forma acrítica, antes bien, ahora es más que indispensable un posicionamiento político claro de por qué, en todo caso, se llamaría a votar por él y a movilizarse en caso de un nuevo fraude. Exigiéndole un mínimo de cosas, en lo social, en lo económico, en lo político y en lo humanístico al propio AMLO si es el ganador y se logra su reconocimiento. Al respecto puede verse la carta abierta que le escribió Javier Sicilia en el Proceso del 31 de diciembre de 2017.


Fotograma de Dekalog IV (K. Kieslowski, 1988).

5.- Esta coyuntura plebiscitaria, que se da en medio de una de las más agudas crisis política, social y económica, además de humana (insistimos), tiene que impulsar un reacomodo de las izquierdas y de las fuerzas progresistas todas, más allá del oportunismo, para así poder redefinir las condiciones del futuro inmediato, mediato y lejano de nuestro país en el contexto internacional de grandes reacomodos mundiales. No podemos aislarnos del mundo, pero tampoco podemos someternos, como se ha hecho en los últimos 30 años al neoliberalismo más rapaz, salvaje e inhumano que hoy impera.



Fotograma de Dekalog V (K. Kieslowski, 1988).


6.- Cosa que, pensamos, no puede hacerse sin un balance crítico de la opción que ha presentado el Concejo Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a través de su candidata María de Jesús Patricio Martínez (nacida en 1963), mejor conocida simplemente como Marichuy. Se supone que como una alternativa real al mero juego electoral/institucional del sistema. Pero, nos preguntamos, ¿ha fungido realmente la candidata del CNI/EZLN como una opción de aglutinación del malestar social que atraviesa todo el país? Pensamos que no y mucho se debe al distanciamiento político e ideológico entre los zapatistas y los perredistas (desde los tiempos de AMLO) y toda la izquierda partidaria; incluyendo a MORENA. He aquí, pues, la verdadera necesidad de una reflexión crítica, en tanto dicha alternativa es por la que no pocos están apostando, pero tendrá pocos efectos en la composición del mapa político institucional del México actual, pues su llamado es por una lucha a largo plazo, pero, ¿existe el largo aliento sin el corto? Con toda la importancia que  ha tenido el EZLN en el México actual, su presencia se ha ido diluyendo y dejó de ser el gran atrayente que fue algún día; sin importar toda la pertinencia de sus planteamientos hechos desde el largo plazo.



Fotograma de Dekalog VI (K. Kieslowski, 1988).


7.- Todo lo anterior no puede hacerse sin dejar en claro la situación que guarda nuestro país desde lo económico, lo social, lo político; pero también desde la catástrofe humana que hemos vivido desde la guerra de facto impulsada por Felipe Calderón y que prolongó Enrique Peña Nieto y que, ahora, se pretende legalizar mediante la Ley de Seguridad Interior recientemente aprobada. ¿Cómo previsión ante el descontento social ante un nuevo robo electoral? He aquí, pensamos, la cuestión de fondo. Es sobre este nuevo escenario que tendremos que actuar con suma inteligencia y prestancia.



Fotograma de Dekalog VII (K. Kieslowski, 1988).

8.- ¿Cuál es la condición que guarda la nación, cuando prácticamente ha concluido la administración de Enrique Peña Nieto y de la que José Antonio Meade pretende ser la mera continuación, llamándole, no sabemos si inocente o cínicamente, la opción del “progreso” contra la del “abismo”, representada, según él y el sistema todo, por Andrés Manuel López Obrador? Mero chantaje ideológico y político ante una población asqueada por la grilla politiquera y, además, con un país llevado al abismo precisamente por el que ahora se nos presenta como nuestro salvador (¿Negan travestido, pero con su inseparable bate, “Lucille”?).



Fotograma de Dekalog VIII (K. Kieslowski, 1990).

9.- Aparte de la profunda crisis económica y política; además de social y humana, de ninguna manera podemos olvidar los más de 200 mil muertos y más de 30 mil desparecidos y los miles y miles de desplazados; todo ello como el corolario de una administración altamente corrupta e incapaz de resolver, vía la política y las instituciones los graves problemas nacionales que hoy nos agobian. ¿Acaso no son necesarias reformas profundas, como las emprendidas en los tiempos de Benito Juárez y no como las recientes, llamadas estructurales, y que han llevado al país, precisamente, al desastre actual?



Fotograma de Dekalog IX (K. Kieslowski, 1988).

10.- Por todo lo anterior, este decálogo político y social no quiere ser otra cosa que un llamado a la movilización electoral, pero también política; y por supuesto que también social y humana, para posibilitar no solamente el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador sino, sobre todo, hacer que se le reconozca, para, a partir de ahí, no sin un distancia crítica necesaria (volvemos a insistir en ello), poder emprender, entre todas y  todos los mexicanos de abajo y de en medio, un camino de justicia social, con paz y democracia y con un desarrollo igualitario; sin dejar de considerar la libertad, el techo, la tierra, la salud, el pan, la educación, el trabajo, la independencia y la dignidad. En suma los famosos once puntos del EZLN. Pensamos que esto es factible si todas y todos nos lo proponemos. ¿Acaso es imposible conjuntar la lucha de  largo plazo con la electoral? ¿Son acaso irreconciliables estos dos proyectos?

Esta es la razón de fondo del presente decálogo político y social en pro de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). ¿Qué otro candidato hará posible esto? Por supuesto que esto no se hará sin la presión social y política organizada. Pero sinceramente así lo consideramos, faltas tú, sin ti este esfuerzo no dará los frutos anhelados. ¿Estás dispuesto a ello? Pensamos que nos ha llegado la hora de organizarnos de manera eficiente e inteligente y no permitir más atropellos en ninguno de los rubros que priístas, con  la complicidad de muchos perredistas y por supuesto los panistas, nos han sumido en los últimos tiempos: la economía, la justicia, la democracia, los valores humanos, la dignidad, la salud, la educación, el trabajo, la paz, el hogar, la calle y un largo cúmulos de  etcéteras que no podemos, ya, dejar de lado. Ya no podemos aplazar las soluciones que los tiempos actuales nos exigen.

¿Están AMLO y el EZLN dispuestos a ello?

¿Lo estamos nosotras y  nosotros? ¿Te sumas?

Sin ti no lo lograremos. Tenemos que estar todas y todos.



Fotograma de Dekalog X (K. Kieslowski, 1988).



P. D.


No solamente es México sino la humanidad toda la que está en juego, como muy bien las y los zapatistas nos lo han mostrado con creces; de ahí que haya fuerzas e intereses que quieren impedir la conjunción de los dos proyectos que aquí hemos definido sucintamente. Mal haríamos en seguir perpetuando ese su juego.





*J. Ignacio Mancilla.

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]









   



miércoles, 9 de marzo de 2016

De la opacidad del panóptico de Bentham a la transparencia de la mirada digital. ¿Corazón de UdeG y portal transparentes?


J. Ignacio Mancilla*


“Ninguno otro lema domina hoy tanto
el espacio público como la transparencia…
La omnipresente exigencia de trasparencia,
que aumenta hasta convertirla en un fetiche
y totalizarla, se remonta a un cambio
de paradigma que no puede reducirse al
ámbito de la política y de la economía”.

Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia.



Iniciamos

Este filósofo coreano que escribe en alemán ha irrumpido en la escena de la filosofía internacional para quedarse. Con libros breves como si se tratase de haikus filosóficos, pero muy sugerentes y contundentes a la vez, es uno de los críticos más interesantes de la modernidad líquida (Zygmunt Bauman).

Con varios libros ya traducidos al español, todos excelentes, quiero destacar el que da pie al epígrafe de esta intervención, pues en dicho libro hace un análisis sin igual del imperativo de la transparencia, que nos ayudará mucho para desmontar, críticamente, lo que acontece en la Universidad de Guadalajara desde la perspectiva de su grupo de poder autodenominado “Grupo Universidad”; esto desde la propia óptica del último informe y de su portal de transparencia; así como considerando la exhibición obscena de su líder, en fotografías que inundaron la red y sobre las cuales todo mundo guarda un silencio políticamente correcto, pues estamos tomados por el miedo, ya que su poder se quiere presentar como absoluto.




Pero desde Lacan sabemos que el Otro (con mayúscula) también está atravesado por la falta.

Es decir, que todo amo no es sin falta.

Y es que, lo sabemos, del líder universitario dependen becas, promociones, puestos, intercambios (hasta sexuales, ja, ja, ja), clases, etcétera; incluso salir o no en las famosas listas de aceptación a la carrera que se aspire en la Universidad de Guadalajara, que va en aumento, según el decir oficial que por supuesto no se corresponde con la realidad.
De no aparecer en listas, si se quiere estudiar, es forzoso pagar, ello a pesar de que todavía el artículo 3º Constitucional consagra la gratuidad de la educación.

De las y los profesores de asignatura

Es en las y los profesores de asignatura en los que recae, fundamentalmente, el enorme peso de una de las tareas sustantivas de la Universidad;  la de la enseñanza.
Es un hecho.

No obstante ello, son los peor pagados y los que tienen las condiciones laborales más precarias. Cuestión que abre todo un tema a la hora de tocar el asunto de la injusticia dentro de la propia Universidad.

Sobre esta situación tan singular, el Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU), con todos sus límites, la ha venido denunciando todo el tiempo.

Nos asumimos, por tanto, como un Colectivo crítico del statu quo universitario, que no es ajeno a las condiciones del stablishment político general.

Antes al contrario, su expresión es paradigmática.

Que no son, precisamente, democráticas. Es cuestión de revisar las tres últimas elecciones para presidente, donde las trampas, incluso la compra de votos, además de la manipulación cibernética han estado a la orden del día. 

Pero antes de entrar de lleno en esta singular problemática, quiero, aquí, en este importante espacio, detenerme en las dimensiones más filosóficas del asunto de la transparencia, esto en la perspectiva de Byung-Chul Han.

Para así pasar a la situación particular de nuestra Universidad de Guadalajara. Tan vergonzosa en la medida en que a estas alturas del siglo XXI se siguen perpetuando formas de control que pertenecen al siglo XIX; incluso podemos considerarlas medievales (y que me disculpe el recientemente fallecido Umberto Eco), en tanto dependen de un señor feudal que impone o, a lo sumo, reparte mandos en un espacio absolutamente controlado por él.

¿Dónde queda la institucionalidad de la Universidad de Guadalajara?

Pasa lo mismo que con la institucionalidad de nuestro país, los mismos que la representan son los que la violentan. Ejerciendo, con esos modos, a la manea de Todo modo, (Leonardo Sciascia, 1921-1989) ejercicios del poder meta institucionales, que son una práctica añeja en nuestro país, lamentablemente.

Pero, para Han el asunto central radica en el cambio de paradigma que ha introducido el neoliberalismo, con consecuencias en el propio orden democrático.

Tomaré solamente algunas de sus ideas, las centrales, pues su profundidad filosófica merece un mayor y mejor análisis que el que puedo desarrollar aquí, por obvias razones de tiempo, y también porque la prioridad está puesta en lo político y sus rupturas epistémicas, como lo establece el coreano radicado en Alemania.

Para hacerlo voy a valerme de una obra también paradigmática, pero en el campo del arte; me refiero al Gran vidrio o La novia desnudada por sus solteros,  de Marcel Duchamp (1887-1968), obra que el artista francés desarrolló entre 1915 y 1923 y que, más allá de las complejas interpretaciones estéticas, lo que quiero destacar es la perplejidad que causa precisamente su transparencia, pues el contenido está a la vista de todos.




Quizá como antecedente se encuentre el Gran Palacio, que comenzó a crearse en 1897 para albergar la Gran Exposición Universal de 1900, un hito no solamente en el arte sino en la industria y donde el cristal desempeñó un papel protagónico no sólo en la estética sino en toda la producción industrial.




Pero el interés de esta noche no es el arte, sino la política, ésa que se está mutando para poner la transparencia como su lema principal.

Y es aquí donde recurro a Byung-Chul Han.

Para Han la transparencia es simplemente el principio de exposición, es decir, para vender hay que exponer y también exponerse.

De ahí que la transparencia sea positiva en sí misma; al tiempo que todo, incluso lo privado tiene que ser expuesto (he aquí el verdadero sentido de las fotos difundidas del señor feudal de la Universidad).

Son fotos privadas sí, ¿pero qué significa privado hoy día?

Y sobre todo, ¿qué caso tiene que se viaje a Roma, con dinero público, si nadie se va a enterar?

Aquí transparencia se junta, como los novios del Gran Vidrio, pero sin poder tocarse, pues una barra de aluminio los separa, con el cinismo, pues, ¿de qué sirve que todo mundo se entere que el señor feudal goza de inmunidad y de impunidad?

Tan transparente es, que ahí está, a la vista de todos, como el Big Brother, perdón, como el Gran Vidrio, todo mundo puede ver su contenido, pero ¿qué significa eso con más precisión?

¿Qué significan realmente esas fotos ya famosas?

He aquí el asunto, el quid de la cuestión.

Voy a citar al filósofo coreano ya tantas veces referido, quizá sea la única cita textual que haga, pero es central para lo que yo quiero esta noche trasmitirles en este importante diálogo con los periodistas aquí presentes.

Leo:

“La operación belleza persigue el fin de maximizar el valor de exposición. Los modelos actuales no trasmiten ningún valor interior, sino tan solo medidas exteriores, a las que se intenta corresponder incluso con el uso de medios violentos. El imperativo de exposición conduce a una absolutización de lo visible y exterior. Lo invisible no existe, porque no engendra ningún valor de exposición, ninguna atención.

Continúo la cita:

“La coacción de la exposición explota lo visible. La superficie brillante es a su manera transparente. No se le pregunta más allá de eso. No tiene ninguna estructura hermenéutica profunda. También la faz es el rostro hecho transparente, que aspira a la maximización del valor de exposición. La coacción de la exposición nos despoja, a la postre, de nuestro rostro. Ya no es posible ser el propio rostro. La absolutización del valor de exposición se manifiesta como tiranía de la visibilidad. Lo problemático no es el aumento de imágenes, sino la coacción icónica de convertirse en imagen. El imperativo de la transparencia hace sospechoso todo lo que no se somete a la visibilidad. En eso consiste su violencia” (Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia, Editorial Herder, Barcelona, 2013, p. 31).

Si la belleza de la transparencia aparece a finales del siglo XIX y principios del XX, hoy, en los primeros años del siglo XXI ha alcanzado su auge, como podemos constatarlo en las todas las redes sociales y en el principio imperativo, coactivo, del Facebook: ¡Haz visible incluso lo más íntimo!

¿No es ese principio coactivo el que lleva a que la propia gente se exponga, es decir, se balconeé?

Bien, a partir de este planteamiento de Han es que quiero hacer mi propuesta de lectura de lo que acontece no solamente en la Universidad de Guadalajara como estructura de poder político (por más que lo nieguen), sino lo que ocurre en todo el sistema capitalista en su etapa neoliberal más descarnada y feroz.

Donde no obstante el principio de transparencia, y el hecho más que evidente de que muchas y muchos miembros de la clase política se exponen o son expuestos a la luz de los más variados medios de comunicación, nada pasa, pues la inmunidad y la impunidad, que no son necesariamente principios contradictorios, por lo menos en México, siguen tan campantes y tan cínicos.

Y es que la transparencia en sí misma no es sinónimo de verdad y mucho menos de acción política.

He aquí el punto central de toda esta cuestión, según mi perspectiva.

Para que haya verdad y sobre todo acción política, se requiere de un discurso que desmonte el mismo principio de transparencia en el que descansa el actual modelo y que se sustenta, a la vez, en los principios de máxima transparencia y máximo rendimiento, en los que la negatividad de la crítica ya no opera, por lo menos según la ideología neoliberal, tan bien expuesta por nuestro filósofo coreano.

Es de ese modo que reducen toda participación política a ser impotente, ello en la medida en que se reduce a mera denuncia; quedándose en el señalamiento de que se ha violentado el principio de transparencia.

Por eso pregunto:

1)    ¿Qué se logró con la denuncia de La Casa Blanca y otras casitas y arriba y arriba, por ti seré…?

2)    ¿Qué se ha logrado con tantas denuncias y pruebas fehacientes que involucran a prominentes miembros de nuestra casta política?

3)    ¿Por qué no se pasa de la denuncia al principio de organización política, por ejemplo el de desobediencia civil?

De este modo nos mutaríamos de meros denunciantes en verdaderos actores políticos, en cuanto miembros de la sociedad civil.

Y la transparencia, vista desde esta perspectiva, no sería más que el capítulo de una verdadera revolución social por venir. 
   
Si no lo hacemos, la posibilidad es caer en un retroceso, es decir en el hecho siniestro de que se abran las puertas de lo que Alain Badiou (filósofo francés) llama los fascismos más feroces que los de antaño.

Dicho con otras palabras, hoy se está incubando no una serpiente, sino algo todavía peor: un fascismo recargado, para jugar con el título de una de las películas más exitosas de los últimos tiempos (me refiero a la trilogía de Matrix, de los hermanos Wachoswski).

Una conclusión que no cierra

A manera de despedida, voy a citar a uno de los autores que mejor conoció al PRI, Luis Javier Garrido (1941-2012), para, así, hacer memoria histórica sobre lo que ha significado, en México, la democracia y la transparencia, esto desde la perspectiva de su propia clase política, hoy en cuestión y que arrastra consigo el más pesado fardo de la falta de legitimidad, aunque la legalidad la sigan teniendo de su lado, para seguir violentándola, como todas y todos sabemos.

¡Fue el Estado!, gritó que resonó después de los terribles acontecimientos de Ayotzinapa.

Pero vuelvo al asunto de la memoria histórica.

En un artículo de Proceso del 4 de marzo de 2002, La democracia imposible, Luis Javier Garrido hacía el siguiente recuento:

El intento de Carlos A Madrazo por democratizar al PRI en 1965 a nivel municipal fue detenido abruptamente por Díaz Ordaz no sólo porque afectaba una prerrogativa de los gobernadores, algunos de los cuales se inconformaron con él, sino porque se entendió que el tabasqueño buscaba desde el PRI forjarse un liderazgo que le permitiría imponerse como candidato presidencial en 1969”.

Prosigo con la cita:

“El trauma que esta tentativa detenida generó al partido, determinó que durante mucho tiempo no se realizara ningún otro intento, hasta que, 12 años después, Carlos El Negro Sansores buscó en 1977 reestablecer las primarias como parte de su proyecto de la Democracia Transparente, que suponía que se sufragara en urnas de cristal, mismo que fue frenado por los líderes de los sectores que sintieron que sus intereses estaban amenazados, lo que hizo saber Fidel Velázquez, quien declaró en nombre de la CTM que esa democracia era tan transparente que ni se veía, a lo que El Negro repuso, airado, que no la veía por sus gafas oscuras”.

Hasta aquí la cita. Vuelvo al tiempo presente.

Curiosamente en las fotos aquí referidas el señor feudal aparece, como el extinto Fidel Velázquez, con gafas oscuras, ¿será por eso que no ve la antidemocracia de la que él mismo es causa y efecto?

¿Será por eso que en su último informe Tonatiuh Bravo Padilla, como la historia y la retórica de informes en México manda, nos pinta una Universidad de Guadalajara en la que todo va bien?

Pero, ¿acaso vivimos en la mejor de las universidades posibles?

¿Desde cuándo somos leibnizianos sin darnos cuenta? 

Con estas preguntas cierro mi intervención.

Muchas gracias.





Guadalajara, Jalisco, Museo Regional, a 3 de marzo de 2016. [Fecha original].
       


 
  *J. Ignacio Mancilla


[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]











     
  

jueves, 28 de mayo de 2015

El miedo a la democracia (real)

J. Ignacio Mancilla*




Uno de los cambios estructurales más importantes del mundo contemporáneo consiste en que el miedo a la democracia ya no solamente se da en los regímenes totalitarios sino, también, en los propios sistemas denominados democráticos.

Esto es lo que se ha puesto en primer plano sobre todo después del 11 de septiembre de 2001, con posterioridad al derrumbe de las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York (lo que no impide que recordemos otro 11 de septiembre, pero de 1973, el del golpe militar al régimen democrático de Salvador Allende, auspiciado por Estados Unidos); aunque en sentido estricto, dicho temor viene desde tiempo atrás: exactamente desde la imposición de la ideología económica neoliberal que postula como su dogma fundamental(ista) la supuesta autorregulación social por las leyes inherentes al mercado.

Cosa en la que se ha fracasado rotundamente. Baste ver la extensión de la pobreza y la concentración de la riqueza, no solo en México sino incluso en los Estados Unidos.

En México en el 2012 vivimos un proceso electoral plagado de irregularidades e ilegalidades, en el que se jugaron, de lleno, las propias instituciones que asumen, retóricamente, la democracia como su máximo valor; fueron esa mismas instituciones las que apostaron por la ilegalidad y la ilegitimidad democráticas.

De este modo, se consumó una vez más (por quinta ocasión en el México contemporáneo) un atraco electoral propiciado por las propias instituciones que se supone son las defensoras de la democracia.

Fue así que, con su aval, Enrique Peña Nieto se hizo del poder. Y fueron cómplices el Instituto Federal Electoral (IFE), ahora Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); con lo que no han hecho otra cosa que violentar la Constitución, nuestra Ley máxima. Minando la legalidad y la legitimidad, los dos pilares fundamentales de la democracia moderna.

Todo en favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y también del Partido (de) Acción Nacional (PAN), el gran traidor de la democracia (recordemos cómo es que llegó a la Presidencia Vicente Fox Quezada en el año 2000); en perjuicio de Andrés Manuel López Obrador, pero sobre todo en perjuicio de las y los votantes y de todo México.

¿Y qué han hecho con el poder, panistas y priístas en lo que va de los años 2000-2012 al momento actual (2015)? No otra cosa que un gran cementerio (clandestino) de nuestro país, un gran matadero. Ayotzinapa se convirtió en la figura paradigmática de esta política del terror, y Tlatlaya (Estado de México) y ahora Tanhuato (Michoacán).

¿Y el Partido de la Revolución Democrática (PRD)? Por lo menos en Iguala, Guerrero, y en todo el estado se ha comportado igual que los priístas y los panistas, lamentablemente.

Esta es, finalmente, la verdadera ruta de nuestro México y del mundo contemporáneo: la del miedo a la democracia (real).

Y su reducción a mera democracia formal como puro marketing.

En este contexto nacional, pero también internacional, valen las siguientes reflexiones:

¿Tiene algún sentido votar el próximo 7 de junio?

Y, ¿realmente, en medio de todo el circo electoral que estamos viendo, en el que la degradación de la democracia parece no tener limites, es mejor opción ir a votar que quedarse a ver el fútbol (otro espectáculo inserto en la lógica del Coliseo y de lo meramente mercantil)?

¡Horrible, horrible, horrible!”, enunciaría un personaje precisamente de la sociedad del espectáculo!, para decirlo en los términos de Guy Debord (1931-1994) y como un modesto homenaje a él.

Es por ello que cierro este texto con la frase cortada, mediante el recurso de los puntos suspensivos, de un texto genial donde se pasa revista, críticamente, al tema de la democracia; me refiero a Políticas de la amistad, de Jacques Derrida (1930-2004), para que el lector o lectora la complemente como mejor le plazca, considerando el contexto actual (nacional y mundial) en el que se deconstruye la frase atribuida a Aristóteles (“Oh, amigos míos, no hay ningún amigo”), así como la inversión que hace Nietzsche de la misma (“¡Oh, enemigos! No hay enemigos”):

Oh, mis amigos demócratas...”

Así están las cosas, en el México y el mundo de ahora.


¿Qué le vamos a hacer?



*J. Ignacio Mancilla

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]