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miércoles, 20 de abril de 2016

¡40 años sin Revueltas y vaya que nos hace(n) falta!


J. Ignacio Mancilla*





Nota: Ya se había escrito el texto para el blog de la semana pasada, pero como éste primero se presentará públicamente y, además, como coincidió con el 40 aniversario de la muerte de José Revueltas, se tuvo que escribir uno para la conmemoración de la muerte de uno de mis pensadores favoritos, el que ahora se publica. Gracias por su comprensión. 



José Revueltas


Hace 40 años que murió José Revueltas y, ¡vaya que nos hace falta!

Sí, nos falta el escritor, el guionista, el filósofo, pero sobre todo adolecemos del militante de izquierda a ultranza que no cedió, nunca, ante las trampas del poder; siendo todo el tiempo su más feroz crítico.

En las circunstancias actuales del país, su compromiso y lucidez dialéctica, como buen marxista, podrían ayudarnos a salir del estercolero en el que la clase política nos tiene sumidos, gracias a su ambición de riquezas y poder: de podredumbre y dinero.

¡Ay Revueltas, cuánta falta nos haces!

Una de tus últimas reflexiones que dejaste pendiente, después del movimiento estudiantil de 1968, fue alrededor de la figura del partido político. Tu crítica, ahí, como solía serlo, fue implacable; así se lo hiciste saber a Andrea Revueltas, tu hija.

Y lo que más anhelabas era hacer un nuevo prólogo para ese ensayo genial y maravilloso sobre la dimensión decadente de la izquierda mexicana de ese entonces (también mundial): Ensayo sobre un proletariado sin cabeza.




Portada Ensayo sobre un proletariado sin cabeza


¡Qué se necesitaría escribir, ahora! No sobre una izquierda inexistente solamente, sino, además, corrupta y cínica, que lo único que ha hecho es hacer “Pactos por México” para posibilitar el saqueo del país; siempre y cuando, a la vez, le repartieran algunas migajas de poder y también de riquezas.

¡Para codearse con los poderosos! Es justamente lo que hacía Carlos Navarrete, expresidente del Partido de la Revolución democrática (PRD) en el cumpleaños de Diego Fernández de Ceballos, el otrora alfil de Carlos Salinas de Gortari en su presidencia fraudulenta.

¿Se ha cerrado la opción del cambio electoral en México y en el mundo entero?

Todo parece indicar que sí, el paradigma de la democracia se ha caído, como tantos paradigmas modernos. Hoy la democracia no solamente es un eslogan vacío sino, además, en nombre de ella se hacen guerras y se cometen atrocidades que harían palidecer de vergüenza a cualquier dictador, paradójicamente.

He aquí, pues, el enorme valor de tus reflexiones incipientes que no lograste llevar a cabo, no por incapacidad, sino por las dimensiones del problema, que ahora nos parece claro, a ¡40 años de tu muerte!

Citaré algunas líneas de una de las muchas cartas, dirigidas en este caso a su hija Andrea, para que las y los lectores de Cuerdas Ígneas se hagan una idea de la agudeza del pensamiento de nuestro añorado José Revueltas, en  lo tocante a la política y a la figura del partido, hoy sumidas, ambas cuestiones, en una profunda crisis.

El 23 de mayo de 1974 le escribe desde Berkeley, California y, entre otras cosas, le dice:

“Pero, ¿qué hacer? Ellos [se refiere a los gauchistes de Francia] hacen todo lo posible para no entender. Por otro lado vivimos en un mundo confuso, lleno de equívocos, espejismos y una falsa conciencia de carácter universal. Es la cosecha que recogemos del stalinismo, pero hay algo mucho más profundo. Comparecemos ante la quiebra de los viejos valores revolucionarios: la muerte del internacionalismo, el fracaso de la dictadura del proletariado y la aparición de un nuevo tipo de Estado, para el cual no queremos encontrar nombre. Añade a esto la presencia de un neocapitalismo, que sabe sortear los obstáculos y que extrae fuerzas de sus mismas contradicciones, a causa de la falta de una verdadera vanguardia a escala internacional que trate de hacerle –y le haga- una verdadera y real concurrencia política e histórica.

“El proletariado –cuando menos en nuestra América- constituye una clase errática, bajo direcciones enajenadas y enajenantes. ¿Cuánto tiempo necesitaremos todavía para armarnos teóricamente y organizar las fuerzas para hacer frente a todas las vicisitudes que se aproximan? Es muy difícil responder. Por lo pronto debemos aprovechar esta sombría etapa de baja y de derrotas para estudiar y tener la cabeza lúcida.

“No basta acertar en la crítica. Necesitamos descubrir la positividad crítica necesaria y arremeter entonces implacablemente contra los status.

“Pero creo que estoy perdiéndome en palabras vacías. Dices que te cuesta trabajo superar tu ansiedad y los estados depresivos que te acometen. A mí me ocurre lo mismo. Nuestra enfermedad es el estado del mundo, la quiebra de nuestros presupuestos políticos, la incomprensión general…
“Me despido. Hazte fuerte. Estemos tranquilos, aunque a veces debamos llorar un poco.

“Recibe los besos y abrazos de tu papá, /José, el hijo del Hombre” (Volumen II de las Evocaciones requeridas, pp. 255-256, correspondiente al Volumen 26 de las Obras Completas, publicadas por Editorial Era).
    
Como pueden apreciar bastante bien con lo citado, amables lectoras y lectores, de haber desarrollado José Revueltas más y mejor esas ideas, creo que la izquierda mexicana no se hubiera perdido como lo hizo, a falta de ideas, pero también de principios.

¡Cómo no añorar!, en estas condiciones, la lucidez dialéctica de ese marxista sin parangón en el México nuestro.




    *J. Ignacio Mancilla


[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]











     


  

miércoles, 16 de marzo de 2016

Bach o Banda El Recodo

Inés M. Michel* 




[El siguiente texto fue publicado originalmente en el blog PlasmArte Ideas, el escrito se comparte íntegro aunque algunas referencias y enlaces incluidos en el original no aparecen en esta publicación. Pueden consultarse en este link].



"Hay que inyectarse cada día de fantasía, para no morir de realidad". 

Ray Bradbury.






¡Estoy harta! De la pedantería e hipocresía de quienes se regodean en la superioridad moral y escupen su desprecio usando palabras despectivas para hacer notar, sin explicitarlo, que son mejores. ¿Mejores que quién? Es claro, que esos incultos e ignorantes que gustan del futbol o de celebrar Halloween, que festejan a DiCaprio en la Minerva o en el Ángel (habiendo tantas, tantísimas cosas por las que sufrir y protestar en este país que se hunde...), que escuchan música de banda, que gustan de bailar reggaeton..., es decir, esos que hacen lo contrario a lo considerado "culto, "fino", o "sofisticado".

(#SnobsEverywhere ¬ ¬).

Mi papá una vez me dijo que no importa qué música escuches, que el problema está en encasillarte en algo y solo saber de eso. Una navidad me regaló dos discos, uno de Britney Spears (Greatest Hits: My Prerogative, 2004), y uno de Sarah Brightman (The Harem World Tour: Live from Las Vegas, 2004). El primero era muy obvio, me encantaba Britney, mi adolescencia estuvo marcada por sus canciones, las que hoy con solo escucharlas me traen muchísimos recuerdos; el segundo se trataba de un gusto que él quiso compartir conmigo, lo que me llevó a descubrir la potente voz de Sarah, ese álbum se mantiene hasta la fecha en mis listas de reproducción frecuentes.




Guadalajara siempre me ha parecido tan contradictoria. Mucho más que otros sitios del mundo que conozco, más que Ciudad de México, por ejemplo, (recuerden que eso de D.F, se acabó), donde viví por más de una década, una ciudad a la que nunca he dejado del todo pues mi corazón le pertenece en tantos sentidos.

Pertenezco a una clase, (grupo social, o cualquier término que les parezca más adecuado y menos elitista), privilegiada. Jodida, golpeada, pero privilegiada. Estudié en colegios desde el kinder hasta el bachillerato, me gradué del Instituto de Ciencias (#100cias100pre), mi papá y mi mamá no contaban con un gran capital pero siempre hubo comida en casa, buena comida, ropa, vestidos para estrenar en navidad y año nuevo, (dos fechas de las que recuerdo particularmente las celebraciones), dinero para pagar médicos particulares..., en fin, no quiero más que ejemplificar esos privilegios que algunos dan fácilmente por sentados. En casa se invirtió en dos cosas: mi educación y libros. Muchísimos libros me rodearon siempre. Si de un tema tenía duda, acudía a papá, él siempre respondía algo y si no sabía qué responder o quería complementar su respuesta, sugería uno o varios libros. Lo siguiente era que si los teníamos, los buscábamos, si no, íbamos a Gandhi o al Sótano a comprarlos. Aunque no hubiera dinero, siempre hubo para libros.

Así fue mi infancia y adolescencia...


Regresé a Guadalajara a los catorce. Por varios años estuve yendo y viniendo, atorada entre dos ciudades, sin decidirme por ninguna. Conocí el elitismo y clasismo como nunca antes, me enfrenté a la gente pudiente que sin tener tanto, presume de riquezas y conocimiento, como si la vida se le fuera en ello, y sí se les va en ello. Me enfrenté también a esa clase de intelectuales, activistas, opinólogos, que miran con desprecio a la vulgar e ignorante mayoría. Esos pensantes que escuchan a Bach y se burlan de los que oyen a la Banda El Recodo. Aunque con unos tragos de tequila, muchos de ellos olviden el orgullo y los prejuicios y canten a todo pulmón:

Antes de conocerte todo era triste, sin ilusión, eran mis noches frías y un gran vacío es el que llenaba a mi corazón, pero cuando llegaste de mí arrancaste tanto dolor, me motivaste a amarte, con tu cariño y tu ternura mi vida cambió. Y llegaste túúú, como primavera en el frío a mi corazón, y llegaste túúú, entrando en mi alma como dulce nota de una tierna canción, y llegaste túúú, trayendo contigo todo un dulce sueño de ilusión, desde que tú llegaste me enamoraste con puro amor, y hoy quiero confesarte que solo tuyo, que solo tuyo es mi corazóóónnn...






O la canción de amor/desamor que al momento más le acomode querida lectora o lector.

Y es que hay cosas que se dicen mejor de cierta manera, el corazón lo sabe. También sabe que hay momentos para celebrar el triunfo de las Chivas o llorar su derrota, aunque lo hagamos con los ojos rojos y en silencio, o mentándole la madre al árbitro vendido (qué es eso de comprar árbitros y partidos, Televisa no lo hace, cóóómo, ni que fueran el PRI); o para festejar a DiCaprio (el "actorcillo de moda" que tiene en su curriculum haber trabajado reiteradamente con un tal Scorsese; sí, sí, el mismo actor al que le atribuyen esa frase lapidaria dicha hace no sé cuántos años sobre las mujeres mexicanas, -¿sabían que Elvis Presley hizo alguna vez comentarios similares sobre las mujeres negras?-)... Y momentos para ser serios, hablar de temas importantes y solemnes, actuar como gente adulta (cuánto tenemos que aprender de las niñas y niños, cuánto tenemos que recuperar de nuestra infancia). 

Y así como el corazón, algunas personas, muy pocas, me temo, saben que prestar atención a estas cosas es no solo necesario, sino INDISPENSABLE, en un mundo donde hay tan pocas alegrías, donde la gente muere de hambre, las cárceles están llenas, la esperanza se agota. Por todo eso y para poder luchar en la realidad que nos oprime, tenemos que permitirnos escapar de ella de vez en cuando, tan frecuente como lo creamos necesario, y de la manera que a cada quien le plazca. Recargarnos así en la fantasía, en lo ridículo, en lo banal, no para quedarse en eso sino al contrario, para volver con fuerza a enfrentar la crueldad, la miseria, y crear un mundo nuevo, en nuestro interior primero, porque de ahí surgirá otra realidad posible. 

Escuchen a Bach o a la Banda El Recodo, canten junto a José Alfredo o Intocable sobre el amor que los dejó, vayan al estadio a apoyar a su equipo o vean tenis por televisión, disfruten del cine de Tarkovski o descarguen películas de terror clase B como las que nos fascinaron cuando éramos tan jóvenes, inunden la casa con la voz de Carmen (la ópera favorita de mi papá), o con la última rola de Daft Punk, lean El País o chismes de la prensa rosa si les reconforta saber lo comunes que somos todos los mortales (incluyendo los famosos), sumérjanse por las noches en Ende, Poe, Lovecraft, Rowling, Roth o Christie..., bailen Daddy Yankee en la pista del antro o aprendan a tocar algún instrumento de cuerda... 

Hagan lo que quieran hacer, ninguna cosa excluye a la otra. Pero sobre todo, si me permiten el consejo (y es rarísimo que intente dar uno), piensen por ustedes mismos, aunque el mundo entero se ponga en contra.

Para cerrar solo quiero decir ¡Qué chingue a su madre el América! xD y dejarles 1 hora 51 minutos de Johann Sebastian Bach para que se deleiten y saquen las copas de cognac ;).










*La Otra I
 [atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia]

@inesmmichel

viernes, 25 de septiembre de 2015

Ayotzinapa, un año después




J. Ignacio Mancilla*




El sábado 26 de septiembre se cumple un año de la tragedia de Ayotzinapa (Guerrero, México) en un país ya bastante flagelado; y, en ese contexto, apenas el martes 22 de septiembre, hubo un nuevo enfrentamiento que poco ayuda para que esta ominosa afrenta tenga una salida adecuada, como esperamos las y los mexicanos: la de la justicia. -VER NOTA-

Palabra rara y extraña en México, lamentablemente.

Pues los usos y costumbres del poder, de la clase política en particular, ha sido y sigue siendo la impunidad. El caso más sonado es, por supuesto, el de la famosa casa blanca en el que estuvo implicado el propio Enrique Peña Nieto y, como es sabido, por decreto institucional, fue exculpado de toda responsabilidad, para su mayor descrédito.

Cosa que hacen patente las encuestas y los bajos índices de su precaria popularidad.

Son muchos los motivos por los que las y los mexicanos han hecho sentir, de múltiples maneras, su enojo; el económico no es el primero ni el único. El desgaste de las instituciones, de la presidencia particularmente, desde hace buen rato han entrado en un tobogán de bajada, precisamente por la actitud de los propios responsables que no dan acuse de recibido del malestar social y político.

Hay una sordera endémica, al estilo Carlos Salinas de Gortari (quien gobernara al país de 1988 a 1994); personaje detestado, como pocos, y al que pertenece la lapidaria frase, referida a los perredistas (cuando todavía luchaban y eran, relativamente, congruentes) de: “ni los veo ni los oigo”.

El cúmulo de pérdidas y desgastes se sigue acumulando, por desgracia, a la cuenta de la vida institucional del país; y ninguna institución, llámese presidencia, congreso, suprema corte de justicia, ejército, policía, partidos políticos, etcétera, sale bien librada.

Cuestión que nos debería preocupar a todas y todos, pues, ¿no es el camino de la legalidad y el de las necesarias reformas de las instituciones, pero en serio, la única vía posible para adecuar la vida social del México contemporáneo a las exigencias de la actualidad?

Desde esta perspectiva, no habrá reformas viables, mientras éstas se hagan desde un interés tan particular que lo único que están logrando, eso si con creces, es el mayor ahondamiento, casi abismático ya, entre el México imaginario (el de la clase adinerada y la clase política a su servicio) y el México profundo, el de la mayoría de las y los mexicanos (Guillermo Bonfil Batalla), cada vez más empobrecidos.

Este contexto social, político y económico, nada halagador por cierto, es el que tenemos a unos días de que se cumpla un año de una de las peores tragedias del México contemporáneo.

Y sigue sin hacerse justicia. Y sigue siendo lamentable que la reunión con Enrique Peña Nieto no haya dado ningún resultado concreto. - VER NOTA -

Y lo que duele, como herida abierta, es el empecinamiento de la clase política dirigente, en realidad de toda, empecinamiento que raya en la necedad, y que nos obliga a hacernos las siguientes preguntas y su consecuente lamento:

¿Por qué?

¿Para qué?

¿En beneficio de quiénes?

¡Ay, Ayotzinapa! ¡Ay, México, cómo nos duelen!



*J. Ignacio Mancilla

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]












jueves, 3 de septiembre de 2015

Elogio del cinismo - III Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto



J. Ignacio Mancilla*



El gobierno de Enrique Peña Nieto se ha caracterizado por la permanente violentación de las formas, de la legalidad y de la legitimidad.

Desde su campaña electoral, y de manera mucho más acentuada ahora que ejerce el poder.

El Informe debió de haberlo dado el 1 de septiembre y aunque lo entregó por escrito, como es su obligación, fue hasta el 2 de septiembre que se presentó ante los representantes populares; y todavía más, el mensaje circuló en los medios hasta que él terminó su rito sofista que consistió, ahora, en un dramático elogio del cinismo.

Leídas con calma, 50  cuartillas en el formato  reducido a 12 puntos, no sorprende el cúmulo de mentiras que nada tienen que ver con la cruda realidad que vivimos las mexicanas y mexicanos de a pie.

Sin haber leído a Leibniz (es lo más seguro), ahora resultó leibniciano, es decir, según él, vivimos en el mejor de los países posibles, sueño, por decir lo menos, que no se sostiene, por ningún lado, cuando se le confronta con el principio de realidad.

Tomaré, en este texto, tres cuestiones fundamentales, para con ellas mostrar lo que digo.

La primera tiene que ver con la corrupción e impunidad, tema con el que inició su III Informe de Gobierno, pues aludió tanto al asunto de la Casa Blanca, pero refiriéndose a sí mismo en tercera persona, como el titular ejecutivo, como si él no tuviera nada que ver con tan escandaloso tema.

Otra cosa es la de que su exculpación, cosa que nadie cree, si exceptuamos a las y los que estuvieron presentes en el Informe y que Pedro Miguel reseña, críticamente, de forma por demás excelente en su columna Navegaciones (La Jornada, 3 de septiembre de 2015, VER AQUÍ), que esta vez tituló simplemente El ritual, en video.

En cuanto a la tragedia de Ayotzinapa, de la que el próximo 26 de septiembre se cumplirá un año, la pregunta que se nos impone es la siguiente: ¿cómo es que, a casi un año de distancia, la Procuraduría General de la República (PGR) apenas envió a la Universidad de Innsbruck en Austria, la ropa de los desaparecidos?; además de otros entorpecimientos que han obstaculizado, en los hechos, una real investigación que lleve a los responsables y no a simples “chivos expiatorios”.

Y es que, como todo mundo sabe, el crimen apunta al Estado mismo. Algo que se gritó y se sigue gritando en las calles.

La segunda y más grave, es la que tiene que ver con la educación.

También aquí se han violentado, de manera permanente las formas; y fue en Oaxaca, con la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), solución de fuerza, que por supuesto en el III Informe se justifica, aduciendo para ello la calidad de la educación.

Reforma que ha puesto en entredicho, en realidad contra reforma, el ser mismo de las maestras y maestros; y no solamente el de las profesoras y profesores oaxaqueños, sino el de todas y todos los que vivimos de dar clases, en cualquier nivel educativo.

Finalmente, ya en el cierre del susodicho Informe, se afirma que cuando mejore la economia del mundo, ¿y qué le garantiza que ésta mejorará?, México podrá ser una potencia económica, gracias a las reformas estructurales, insisto, más bien contra reformas, pues lo que está en juego es el desmantelamiento de la Nación.

Y es que, por supuesto, en las crisis ganan los que siempre ganan; y no será distinto en caso de que haya mejoría, como históricamente se ha demostrado, aunque, como están las cosas en lo económico, tendremos crisis cada vez más intensas y cada vez más cortas, pues éstas dependen de la lógica del capital y la ganancia en su actual momento, hegemonizado por el capital financiero.  

De modo que, vistas las cosas desde abajo, no hay razones para el optimismo de los de arriba, que es más bien cinismo; pues no vivimos en el mejor de los países posibles, antes bien, como excelentemente lo dibujó Magú, uno de los mejores moneros, en su Cartón del 1 de septiembre, Contrainforme, de La Jornada (1 de septiembre de 2015,
VER AQUÍ):  

“Honorable Presidencia de la República... con el debido respeto, allá afuera las cosas están de la chingada”.

Digamos no al elogio del cinismo.



jueves, 28 de mayo de 2015

El miedo a la democracia (real)

J. Ignacio Mancilla*




Uno de los cambios estructurales más importantes del mundo contemporáneo consiste en que el miedo a la democracia ya no solamente se da en los regímenes totalitarios sino, también, en los propios sistemas denominados democráticos.

Esto es lo que se ha puesto en primer plano sobre todo después del 11 de septiembre de 2001, con posterioridad al derrumbe de las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York (lo que no impide que recordemos otro 11 de septiembre, pero de 1973, el del golpe militar al régimen democrático de Salvador Allende, auspiciado por Estados Unidos); aunque en sentido estricto, dicho temor viene desde tiempo atrás: exactamente desde la imposición de la ideología económica neoliberal que postula como su dogma fundamental(ista) la supuesta autorregulación social por las leyes inherentes al mercado.

Cosa en la que se ha fracasado rotundamente. Baste ver la extensión de la pobreza y la concentración de la riqueza, no solo en México sino incluso en los Estados Unidos.

En México en el 2012 vivimos un proceso electoral plagado de irregularidades e ilegalidades, en el que se jugaron, de lleno, las propias instituciones que asumen, retóricamente, la democracia como su máximo valor; fueron esa mismas instituciones las que apostaron por la ilegalidad y la ilegitimidad democráticas.

De este modo, se consumó una vez más (por quinta ocasión en el México contemporáneo) un atraco electoral propiciado por las propias instituciones que se supone son las defensoras de la democracia.

Fue así que, con su aval, Enrique Peña Nieto se hizo del poder. Y fueron cómplices el Instituto Federal Electoral (IFE), ahora Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); con lo que no han hecho otra cosa que violentar la Constitución, nuestra Ley máxima. Minando la legalidad y la legitimidad, los dos pilares fundamentales de la democracia moderna.

Todo en favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y también del Partido (de) Acción Nacional (PAN), el gran traidor de la democracia (recordemos cómo es que llegó a la Presidencia Vicente Fox Quezada en el año 2000); en perjuicio de Andrés Manuel López Obrador, pero sobre todo en perjuicio de las y los votantes y de todo México.

¿Y qué han hecho con el poder, panistas y priístas en lo que va de los años 2000-2012 al momento actual (2015)? No otra cosa que un gran cementerio (clandestino) de nuestro país, un gran matadero. Ayotzinapa se convirtió en la figura paradigmática de esta política del terror, y Tlatlaya (Estado de México) y ahora Tanhuato (Michoacán).

¿Y el Partido de la Revolución Democrática (PRD)? Por lo menos en Iguala, Guerrero, y en todo el estado se ha comportado igual que los priístas y los panistas, lamentablemente.

Esta es, finalmente, la verdadera ruta de nuestro México y del mundo contemporáneo: la del miedo a la democracia (real).

Y su reducción a mera democracia formal como puro marketing.

En este contexto nacional, pero también internacional, valen las siguientes reflexiones:

¿Tiene algún sentido votar el próximo 7 de junio?

Y, ¿realmente, en medio de todo el circo electoral que estamos viendo, en el que la degradación de la democracia parece no tener limites, es mejor opción ir a votar que quedarse a ver el fútbol (otro espectáculo inserto en la lógica del Coliseo y de lo meramente mercantil)?

¡Horrible, horrible, horrible!”, enunciaría un personaje precisamente de la sociedad del espectáculo!, para decirlo en los términos de Guy Debord (1931-1994) y como un modesto homenaje a él.

Es por ello que cierro este texto con la frase cortada, mediante el recurso de los puntos suspensivos, de un texto genial donde se pasa revista, críticamente, al tema de la democracia; me refiero a Políticas de la amistad, de Jacques Derrida (1930-2004), para que el lector o lectora la complemente como mejor le plazca, considerando el contexto actual (nacional y mundial) en el que se deconstruye la frase atribuida a Aristóteles (“Oh, amigos míos, no hay ningún amigo”), así como la inversión que hace Nietzsche de la misma (“¡Oh, enemigos! No hay enemigos”):

Oh, mis amigos demócratas...”

Así están las cosas, en el México y el mundo de ahora.


¿Qué le vamos a hacer?



*J. Ignacio Mancilla

[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]